jueves, 21 de septiembre de 2017

DANIEL ARELLA: Poesía Actual Venezolana




DANIEL ARELLA (Venezuela, 1988). Licenciado en Letras mención Lengua y literatura Hispanoamericana y Venezolana (ULA). Ha publicado el poemario Al fondo de la trans-parencia (Editorial el perro y la rana, 2011); El loco de Ejido (plaquette, Colección Ojos de videotape, Los Poetas del 5 Editora, Santiago de Chile, 2013). Recibió el XIX Premio Iberoamericano de Poesía por Concurso “Ciro Mendía” en el 2015 (Colom-bia), con su poemario Anatomía del grito.

Selección por Gladys Mendía de El andrógino ebrio en el haitón (Nuevos Clásicos Editorial, La Paz Bolivia, 2017)




Regresé a mi casa tarde
Mi cuerpo era la sombra de mí
Era cierto
Un templo que ardía
Mi cuerpo era la casa del misterio
Mi cuerpo era un Sol que vibraba en
el aire
Regresé a mi casa solo, eterno
Herido de amapolas
Dormido sobre mi padre
Era un Dios que amanecía en las piedras
Era un Dios
Ebrio en el Haitón




Estaba solo
El mar hacía sangrar la luz
Las olas derramaban su pasión y herían
Era tarde
y estaba solo
Las piedras eran máscaras de dolores
antiguos
Dolores viejos del mar
Yo amanecía en mi cuerpo
Era tarde y estaba solo como el sol
Como el sol
Solo en la tarde
amanecía mi dolor




Bebía Cocuy
Y el mar volaba en mí
Mi cuerpo era suyo
De madre en su misterio
Estaba mojado como un resplandor
Era puro vírgen flor
Era príncipe de mi destino
Puro como el ardor yo moría
Acabé sobre el mar
Lo teñí de blanco
Estaba agradecido
El mar de blanco ardía
Las gaviotas
cayeron como estrellas
Sobre el mar y lo apagaron
No pudieron
Fue mi primer cielo abajo
El primero




Mi miembro se endureció con el árbol azul
Mi clítoris con sus hojas rojas
El viento fue orgasmo del silencio
Era dueño de todas las palabras y callaba
Quería deslumbrar a la luz
Con mi misterio
Y hacerla mía
Era mía
La luz
Y mi sangre se congelaba en las alturas
Era mía
La luz
Y estaba oscuro
El silencio era luz y todo amaba
Mi destino estaba completo
Vivía aún
En mí no cabía
(No cabía)




Los colores del instante
Miran su soledad desde mí
Y la verdad amanece
Desnuda como la piedra en mí crece
Estoy otra vez mojado
Y ebrio soy sonido alado
La luz de mi cuerpo
Pudor del espacio
Me arropa hasta saciarme
Hasta saciarme
Me arropa
La luz de mi cuerpo




Amanezco para estar
Anochezco para ser
En el Haitón el aire milagrea
La sombra es santa
Todo para mí es azul
Sucumbo
Los duendes se masturban
Para dormir sobre el aire
Las ninfas se arrastran hasta la entrada
Y sueñan la música que soy
Los tengo tieso
Es una piedra que apunta
Es una piedra abriendo a la noche
El sol recuerda esa piedra
Pero cuando amanece la olvida
O no la olvida



Soy triste
Aunque alegre
Siempre ebrio para el misterio
Ebrio
Bailo para que las flores bailen
Y el día baile
Y los animales bailen con mi esperma
Y con mi esperma la Diosa del Haitón ría
Y se ilumine su promesa
Su muerte
Sea luz en la cueva




miércoles, 13 de septiembre de 2017

ELÍAS HIENAM: Poesía Actual Chilena



ELÍAS HIENAM (seudónimo de Carlos Arias, Santiago de Chile, 1983). Escribió Letra chica (Mantra, 2008) y El patio de las perras (Libros del Perro Negro, 2010). Algunos de sus poemas han aparecido en antologías como Colección Géneros (ediciones Contrabajo, 2011) y Cámara oscura (Balmaceda Arte Joven, 2010). Además escribe el blog musicadealcantarilla, colabora en publicaciones electrónicas como el Proyecto Kombi y participa en diversos espacios radiales del Holding Precario.


Selección de Miga (Libros del Perro Negro, 2013) por Gladys Mendía



cuidado
hay uvas que por falta de sol
y quizás de riego
se vuelven pasas antes de madurar

de ahí el refrán
no todas las pasas son dulces




*

para contarte desde tan lejos
habrá que soplar palabras que entienda el viento,

como los perros comprenden el silbido amigo desde las sombras
y así la tierra llame a la tierra

y la llama que vuelve termal el deshielo

tuerza su intestino
atenuando el hielo y los desvelos;

para contarte desde tan lejos,
habrá que tener paciencia del eco que todas las lenguas sabe

y oirás del papel confinado a un zapato roto
una llama de súbito reanimada por la brisa




4

cuando se enreda la madeja
hay que tener la paciencia del eco que todas las lenguas sabe
y soplar despacito el nudo hasta que se suelta

o cortar el hilo





11

Pomaire oscura y crespa en sentimiento
son tus ojos en el barro,

agua es el deseo, tierra es imposible,
Pomaire está vedado:

Pomaire es fuego y yesca reflejado en tus ojitos
jarros patos rearmados,
un recuerdo aun pendiente





20 (la vía chilena hacia Pomaire)

Pomaire, empanadas, vino tinto
Pomaire, lo terrible en los hornitos
Pomaire maceteros y vasijas,
Pomaire oscuro y tierno,
mariposas,
cantan, todos saben,

en Pomaire todos saben que la tarde
enrojecida guarda el verde
y trae panes calentitos de ceniza





21

rescata pajarillos
y se le posan mariposas que se llevan su tristeza

(esta se disgrega y desvanece),

como si fueran de pronto
y no pudiera ser jamás sino un recuerdo





26

when the sun goes down in Cartagena
y nos vamos por la playa hacia Las Cruces
se escucha ¡gol! en los locales
y galerías de sujetos se retiran alentando al sol a que regrese




29

entonces corrimos por potreros y baldíos

incendiando con los ojos
nos bañamos en la planta

y allí donde dormimos

estuvo nuestra casa






miércoles, 9 de agosto de 2017

PABLO LACROIX: Poesía Actual de Chile





Pablo Lacroix (San Fernando, 1987). Editor y profesor universitario. Fundador del colectivo Mal de Ojo. Editor en Ajiaco ediciones. Ha publicado DER GOLEM (2011, segunda edición, México, 2014), FRACTAL (Chile y México 2015) y es compilador junto a René Silva Catalán de ANTOLOGÍA METALENGUAJE –Literatura y escena metalera¬– (2014). Ha participado en varios recitales y encuentros poéticos como también en eventos de acción, instalación y ejecución performática. Parte de su trabajo literario aparece en antologías y revistas de Chile, Perú, República Dominicana y México.



Selección por Gladys Mendía del libro Fractal





La Imagen Fractal parece un sitio
pero no una vía
que proyecte el escape
Parece cuerpo que vive en la cadena
y la cadena vive
en la multiplicidad del cuerpo
Parece canal que transmite señales
y las señales transmiten
de un tubérculo a otro

La Imagen Fractal parece un sitio
pero no una vía
que proyecte el escape





La Imagen Fractal suele invocar a Benoit Mandelbrot
pero hay que tener cuidado
porque la Imagen Fractal tiende al engaño
Ella dice que Benoit Mandelbrot la originó
Dice, que Benoit Mandelbrot es dueño del concepto
pero Benoit Mandelbrot, el cazador de medallas, no fractalizó nada
Lo fractal lo sobrepasa
ni siquiera es un término al alcance del hombre
Lo fractal es un sistema
una esfera interminable
autosuficiente y autosimilar
duplicado sordo en constante reproducción
La Imagen Fractal no atiende ni escucha nada
Benoit Mandelbrot, el cazador de medallas, es solo una pieza más
dentro del sistema
así que no se engañe
porque ese hombre es una molécula que navega en el mar
así que no se engañe
porque mientras usted lee este poema ese mar está mutando
así que no se engañe
porque ese mar crece, crece, crece y nunca dejará de crecer
nutriéndose de cada engaño con sabor a sal
sabor amargo, sabor sordo
así que no se engañe
porque la Imagen Fractal nunca atenderá el <> de
nuestras voces





Así como el amor de las moléculas que suma y suma
La Imagen Fractal sigue sumando
como un triángulo que inicia en alguna punta y termina
donde nunca va a terminar
La Imagen Fractal es interminable por los siglos de los siglos
Así como el amor de las moléculas
La Imagen Fractal apela a su producción
pero esta vez solo por mitosis
esta vez solo por repetición y engaño
porque el gran engaño de La Imagen Fractal es figurarnos
diferencia
otorgarnos libertades
posibilidades y garantías
que terminan siendo esa meiosis falsa
ese espejismo que nace de la primera molécula
y termina en la última / donde nunca va a terminar /
para así dar empuje a lo que hace tanto comenzó
el llamado amor de las moléculas
y el sistema Fractal que nos cobija el rostro
nos tapa la vista y nos alimenta con el hambre
Así como el amor de las moléculas que suma y suma
La Imagen Fractal sigue sumando
como un triángulo que inicia en alguna punta y termina
donde nunca va a terminar
La Imagen Fractal es interminable por los siglos de los siglos





TIC TAC dice el reloj eternamente
TIC TAC nuestras voces reclaman al unísono
mientras alguien o algo se ríe de nosotros
TIC TAC TIC TAC la espera es interminable
como las manecillas del reloj que todo han de saber
TIC TAC las voces reclaman eternamente
y eternamente alguien o algo se ríe de nosotros
porque ese alguien es un mito
una ilusión o un simulacro
la simulación que nos habla de la creación de los Fractales
de ese joven Benoit Mandelbrot, el cazador de medallas,
TIC TAC TIC TAC TIC TAC el originario
que es un mito y el primero de los primeros engañados
el que alguna vez pensó que lo Fractal era el poder
el que alguna vez pensó que descubrió o inventó algo
pero Benoit Mandelbrot, el cazador de medallas,
solo rasgó la superficie, le dio nombre a esa señal
a ese alguien o algo que ahora se ríe de nosotros
mientras se escucha TIC TAC TIC TAC cómo se nos acaba la vida
y el cuerpo cae para darle vida a otro
que luchará tercamente contra las manecillas del reloj
TIC TAC TIC TAC TIC TAC TIC TAC
que pase el siguiente cuerpo arrastrando los ideales
TIC TAC TIC TAC arrastrándose los hombros





Cada vez que La Imagen Fractal se apodera de un hombre
queda irrenunciablemente un terreno vacío
Cada vez que La Imagen Fractal se apodera de una mujer
queda irrenunciablemente un terreno vacío
porque así es como trabaja La Imagen Fractal
vaciándonos
viciándonos el paisaje
llenándonos de información
y como diría Lyotard:
llenándonos de información para acortarnos la memoria
o como él no diría porque esto nunca fue una cita
sino solo un montaje
o un mensaje reconstruido
una especie de enunciado
o una constante en este sistema Fractal que llamamos Chile
América o Mundo / en este cosmos repetitivo
o en esta suerte de terrenos que se vacían por la sobrecarga
y nos vacían por la información llamada vida
nos vacían cada vez que La Imagen Fractal se apodera de un hombre
nos vacían cada vez que La imagen Fractal se apodera de una mujer
y nos llenan de materiales en este mundo repetitivo
con informaciones repetitivas e interminables que llamamos vivir
con informaciones eternas a las que llamamos vida






Esa habilidad tan valiosa de ocultar el miedo
de decirnos “tranquilos, todo estará bien”
Esa habilidad tan valiosa de ocultarnos el miedo
es una de las habilidades más terribles de La Imagen Fractal
Hay que temer siempre, hay que abrir los ojos
Benoit Mandelbrot, el cazador de medallas, por mucho tiempo los abrió
pero al recibir la última medalla los cerró para saborear el oro
y el oro lo saboreó a él, le quitó la perspectiva
le ocultó para siempre el miedo
y así empezó la dependencia, y así empezó el continuo
donde el miedo se oculta para entregar esperanza
donde el miedo se oculta hasta el día de la muerte
Esa habilidad tan valiosa de ocultar el miedo
de decirnos “tranquilos, todo estará bien”
Esa habilidad tan valiosa de ocultarnos el miedo
es la primera puerta hacia los terrenos vacíos
y la primera llave que conduce al infortunio






El ojo acecha, vigila, corroe,
lastima, carcome, conserva,
diluye, sanciona, destruye,
simula, corrompe, satura,
aniquila, señala, sentencia,
castiga, endeuda, multa,
observa, detiene, evapora,
incluye, habilita, excluye,
rectifica, anestesia, remedia,
opera, cercena, divide,
tramita, establece, comercia,
reordena, reinstala, reubica.

El ojo es el padre,
el hijo,
y el espíritu santo.

Hasta los siglos de los siglos
vivirás el mal de ojo.







viernes, 28 de julio de 2017

FREDDY YANCE: Poesía Actual de Venezuela




Freddy Yance (Maracaibo, 1996) Ha participado en recitales de poesía en Maracaibo y Mérida. Fue publicado en el primer número de la revista literaria Insilio. Ganador del tercer lugar en el 1 Festival de poesía del Zulia  Cuento con vos, Poesía. Ganador del segundo lugar en el 19 Concurso Nacional de Poesía Joven Lydda Franco Farías con El mar y la montaña. Fue publicado en la antología de joven poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra. Autor de varios poemarios inéditos, entre ellos: Arcoiris de Sonido, Calendario marino y Rayos de sol a medianoche


Selección de fragmentos de Fraia por Gladys Mendía




I



The poetry does not matter.
T.S. Eliot, “Four Quartets”

La única disculpa de haber hecho un Libro inútil es admirarlo intensamente.
Todo Libro es completamente inútil.
Oscar Wilde, Prefacio a “El retrato de Dorian Gray” 


Me inicié en la sombra de los abedules por la atmosfera atemporal que ello creaba en mí              Fue por la sombra, su caligrafía en el suelo, que consideré los árboles como seres              Así comenzó mi interpretación acerca de las ramas, mi análisis acerca de su forma                        A medida que pensaba en ellos más relaciones obtenía                    Pero dichas relaciones solo aparecían cuando caminaba bajo ellos o veía su escritura en la distancia

Caminar bajo los árboles
mirar su forma reflejada en el suelo
luz & sombra

Creo que mi interpretación sobre los árboles no carece de valor y es inútil              Por eso la considero material para Poesía             Sin embargo, nada es del todo inútil y nada no lo es

Hay algo dual y contradictorio en los árboles: su forma es en sí misma su reflejo                Un árbol es cuerpo y reflejo de ese cuerpo              Y pareciera que en su intento de escape duplican obstinadamente su propia forma             Duplican la forma de la que huyen en la forma a la cual se aferran              ¿De qué huyen los árboles tan asombrosamente?                   Y ¿a quién buscan con el mismo ímpetu?                  He dicho que existe en los árboles una impresión dual, una contradicción intrínseca                  Pero, tal efecto solo es posible porque los árboles funcionan basados en estructuras de 1 & -1              Es decir, si podemos sentir que los árboles huyen, también podremos sentir que los árboles se refugian               Esto se debe no solo a que los árboles reflejos son de sí mismos, sino a que están divididos simétricamente y no es perceptible si suben o bajan                   Aunque la verdad los árboles van y vienen, y es precisamente ese doble movimiento opuesto lo que me permite crear esta serie de relaciones              En ambos casos se persigue una esfera brillante como ojos ardiendo                       En ambos casos al intentar no ser de lo que se huye se termina siendo su reflejo                        En ambos casos el comienzo es infinito

Esto lo recibí en el aire, al volver a casa                    Vuelvo siempre por un camino  rodeado de abedules y cipreses, al mediodía, cuando las sombras son verticales y claras                       Sucedió que un día me fijé en las figuras y sentí que eran la seña de una fuga como si las ramas quisieran escapar del tronco y su grito final resultara ser una flor o un fruto                        Imaginé inmediatamente que bajo tierra el hecho era el mismo                    Imaginé bajo la tierra mares de flores abiertas                    Mares de frutos en éxtasis bajo la tierra                     Entendí que algo había nacido                        Era la sensación de recordar un verso jamás olvidado                      Entonces comencé a reflexionar sobre los árboles asumiendo que un ser, y no la naturaleza, era quien estiraba voluntariamente aquellas exclamaciones, era quien decidía la lluvia de sus hojas         

LAS HOJAS CAMBIAN DE COLOR PARA QUE EL VIENTO LAS ENCUENTRE

Un ´rb-l es un árbol sin hojas
porque las vocales son
el espíritu de las Palabras

Las hojas de los árboles
caídas no son basura y hablar de la muerte nunca es grato                         Los árboles saben que el cielo es inalcanzable y que sus raíces jamás tocarán la suntuosa esperanza de un abril en
castellano bajo el sol              Sin embargo, transforman su luz en agua                   Alimentan con su aliento al otro que de ellos escapa                        Y escriben su vida con su cuerpo

Creo que bajo tierra, en los extremos de sus raíces, los árboles florean                    Creo también que bajo la tierra hay primavera                    Creo que bajo todos nosotros hay un bosque enorme cuyo follaje persigue otro sol, feroz y frágil, como el rostro de un recuerdo

Quise escribir ese verso recobrado de súbito, cuando caminaba rodeado de árboles, al mediodía, mirando su sombra                        Seré rebelde – me dije            No repetiré                 No acataré ninguna regla                    Sembraré una semilla de abedul en un prado de concreto    Y que yo hable acá como normalmente me comunico no empobrecerá la Poesía             Después de todo The poetry does not matter                   Lo importante es que los árboles ardan hasta convertir su tristeza en música                       Sea divino o no, el silencio es una sinfonía a ser develada                Quien guarda en su corazón la esperanza del amor comprenderá mis Palabras

Es aquí donde aparece Viviana porque soñé con mi felicidad y desperté llorando               Viviana tendrá mi edad, será lectora de Basho, y caminará junto a mí entre un bosque de abedules, mientras hablamos, noche tras noche, de nuestra vida y de los Libros que hemos traicionado  

Nos distraeremos                    Miraremos juntos las nubes                Cumpliremos juntos un año de atardeceres frente al mar                  Y continuaremos besándonos aunque estemos muertos                   Porque yo considero al hechizo que nace cuando 2 se hacen 1 como el único poema en dar cuenta de los bosques que resplandecen bajo la tierra, y también bajo nosotros

Que el Libro trabaje como una máquina lúcida                     Que cada Línea contenga la totalidad de la Obra como cada árbol es reflejo del bosque                     Páginas donde se eslabone lo perdido con el sueño de recobrarlo     Y funcionar con tal energía que simplemente el proceso parezca una celebración                   Las Palabras nacen después de la muerte                Y aunque las Palabras que son no eran las esperadas convendremos muy pronto en que son las mejores

II


Quizá hayan bosques gemelos                  Quizás un lazo celestial une sus raíces a las raíces de otro jamás imaginado y sus ramas extendidas entre las estaciones son tan solo el gesto de comunicar esa espera imposible como un cauce de piernas cruzadas desenlazando la llegada del torrente




HAY UN LUGAR A DONDE NUNCA LLEGARÉ TARDE               HAY UNA MANO AZUL BUSCÁNDOME SIN MIEDO

Hay un silencio en mí afilando su cuchilla de palabras                     Y bajo la piel del invierno corales de amapolas esperan frente a su máquina blanca mis pasos                       Ven caballo celeste                 Ven nube de vidrio                 Ven médano violeta               A ti viajaré con los ojos cerrados                   El aire ha encendido una vela                        Vuela suave y lejos mi sombra

Toda hoja es corona de savia             Viviana y yo hablamos del amor bajo los árboles                  Es mediodía y todo verdor es lumbre de extremo              Yo sé de un río cuyo cauce desemboca en las nubes             Viviana eres viento a través de mi sangre                 Eres álgida como el golfo de las estrellas                   Sube del verano a mi boca la bandera de una montaña                    Pero mis labios no son toda la felicidad de aquellos que besan                     Ingenuos querrían quizá nadar hasta mi memoria como en un film donde éste apacible mediodía se transforme en un cielo de alucinaciones, en un relámpago de valles en el aire               Viviana, la excitación me supera

Toda Hoja es un resultado                 La demostración de que -al menos- un alma habita en éste mundo              Pero Viviana, ¿has visto éste árbol y la golondrina amarilla del rocío y la sombra cubriendo a la música de pie?                        Toda Hoja es el resultado de una lengua que ha preferido sentir la luz un instante en sí misma a ser perpetua donde el aire tiene prohibida la entrada                     Los árboles no mienten, y si lo hacen es culpa del viento                 El viento es la locura de los muchachos                    Viviana y yo miramos la sombra de los abedules                   Quizás el verdor de éste cielo sea el reflejo de un mar que pasó como un ángel esparciendo su escarcha de olas que nunca vendrán

Un mar ha sobrevolado mi frente ésta mañana                      Cada hoja es el reflejo de ese viaje alucinante                       La savia solo habla del futuro            Escapar del ombligo               Fabricar una flor                     Y morir en el será de esa flor                        Pero la dicha es la única flor en escaparse, y Viviana moriré arremolinándome en tu ombligo, hasta que la aurora me obligue a cantar de nuevo, hasta que vida y muerte vuelvan a separarse

Para siempre el mar nunca en retorno                        Para siempre el árbol con su hija mirándonos                        Y encima de las hojas el gesto del viento dibuja nuestra boca


Se acordó que eran carne, soplo que va y no vuelve.
El rey David, Los Salmos “78:39”


La Hoja aunque virgen no está vacía, pero depende de nosotros vislumbrar la dimensión azul de su cuerpo                     Yo sé de árboles que solo viven la hora donde el cielo está más cerca y sé de otros que no duermen ni dormidos                     Que la luz permanezca desnuda sobre éste nenúfar, aun del sol ausente, o que llegada la llama del cielo repose en compañía de su obra el tránsito de las estrellas              Hay una magnitud imponderable como un amor de brazos derramados en silencio de un puerto a otro del bosque; como un calor de lunas a punto de no vivir, pero viviendo              Captar el deseo al ser pensado y hundirlo en el vientre muerto de Viviana hasta que el viento olvide nuestra cobardía en la mirada de un muchacho que jamás conoceremos, o evitar el ruido de la ciudad al moverse detrás de unos labios rotos como el horizonte, pero inmensamente bellos como un colibrí en los ojos de un relámpago

La belleza es el resultado de un proceso                    La savia sin un corazón que la impulse escala la altura de la selva y abre sus fauces, y respira luz, y muere                    El silencio no es una hoja caída, tampoco basura su esplendor empolvado, y sin embargo, las reinas a veces barren el bosque                    En la semilla se halla el grito final del amor                        Hundir mis manos en el cielo hasta pulsar la pupila enterrada de mi padre o alzar mi cuerpo hasta mis labios y caer boca abajo desde mi propia boca en el interior de mi nacimiento                                Caigo en el fruto que seré                 Mis manos peinan el follaje de una selva futura y largamente reposo mirando en picada las nubes             Imprimir un rayo rosado de luna sobre la hoja en blanco de los amaneceres como corona al tallo de éste himno           

Nadie nace, nada muere, es el viento a través de nuestros labios, buscándose para perderse, o hallándose muerto a cada instante               Es el viento    
ES SOÑAR CON EL FUEGO HASTA QUEMARLO             Es decir adiós a nuestro rostro              Es pintar una noche 2 muchachos 1niéndose

Éste crecer me ataja                    Soy suyo                        Cuando vuelvo en autobús a casa, los edificios todos se transfiguran en un bosque de abedules reluciente, y oigo éstas Palabras de Viviana, a veces en hebreo, en griego, en toscano, y son claras, y el viento se adueña de mí, y me hincha, y los árboles se mueven tan rápido, como cielos o mares intentando un abrazo, y el autobús no es una carrosa, es mi frente, es mi frente, es mi frente de ángel negándose a comprender: que nadie nace, que nada muere, que solo es viento, que solo es viento: soplo que va y no vuelve


Hay árboles jamás tocados por el sol, ni por el calor de una canción de oboes en la distancia, y sin embargo, comprenden la dicha de ser mencionados por una mirada alrededor del fuego                    Quien cumple una promesa se prepara para la muerte                   Los árboles se prometen a sí mismos mediodías triunfales y eternos                        Aunque hacer una promesa implica haberla cumplido hace mucho tiempo              No porque sean capaces de sentir esperanza, sino para regalarse el tiempo de una espera imposible                   Escribir un puente entre dos flores ausentes                      El Libro será una máquina replicando su escape                   Como una guirnalda alumbrando la frente de 2 que son 1 para siempre                Como el sol duplica la desesperación de los árboles              En cualquier caso:

CUMPLIR LO PROMETIDO
ANTES DE PROMETERLO
ES LA VERDADERA PROMESA

El Libro nunca será el Libro que intentó ser              Será el reflejo del Libro que no quiso ser                   Su sombra será la caligrafía de un escape            Los árboles son un puente hacia el infinito en crecimiento perpetuo, y quizás alcancen su objetivo cuando sus hojas cedan al viento, y sus raíces se confundan con sus ramas               Viviana señala la figura de un abedul reflejada en el suelo                 Toda sombra es incompleta, y revela, según la edad de nuestra locura, las dimensiones azules de un cuerpo incalculable, por esa razón, alzamos los ojos esperando una respuesta        

Las ramas fijan el ritmo de su lectura, es a ellas a quienes les corresponde hablar desde la sombra sin estar en la sombra                        ¡Qué difícil es hablar cuando uno está muerto!                     El silencio naciente del límite de las Líneas es un golpe de viento cerrando nuestros ojos             A través de las ramas la luz de las estrellas iluminando éste andar de la mano con Viviana                        Que cada Página sea como las esmeraldas de una paloma en vuelo              Que en cada Hoja desemboque el espíritu de un instante absorbido para siempre              

El Libro no se escribe a sí mismo, pero es como si lo hiciera                                   ¿Qué dice la sombra de una mujer de la mujer a la cual está sujeta?                    Hay espacios de luz entre las ramas y son las vocales de su aliento 

Todos los árboles son contemporáneos                     El tiempo es la distancia entre uno y otro, por eso las ramas buscan tender un puente hasta el infinito, para ello escapan de aquello donde no son, y se persiguen a sí mismas desesperadamente                  Del Libro pretendido solo queda el gesto de haberlo intentado                    Quizás ésta forma de decirlo no sea la que yo esperaba, pero muy pronto aceptaré que es la mejor                   Sentir palpitar el corazón de la tierra, y allá, entre las nubes, el del mar, y estarse quieto, y respirar luz, y empujar inútilmente nuestros sueños muertos hacia la cumbre alumbrada de esmeraldas en el aire


Quizás el ideal de éste árbol sea volver a ser una semilla como un libro cuyo último verso convierta la luz en tinieblas                        Ser una semilla no es volver en el tiempo, es volver a poseerlo                    Pero, ¿quién ha sido dueño de su tiempo alguna vez?                   ¿No vamos como tirados por caballos invisibles que tan solo leen Poesía a regañadientes porque a veces olvidar la vida es posible?                  El Libro es tiempo condensado por un instante de sílabas enlazadas                    Que las Palabras se graben de tal forma que una vez en nosotros permanezcan para siempre                       Que la Palabra sea puente entre sus hermanas como las Páginas del Libro son puente entre sus hermanas como el mismo Libro es puente entre sus hermanos porque el principio y el fin del Libro están fuera de sí como los árboles crecen hacia el infinito y se quiebran en el aliento de una tarde que no podrá continuar gimiendo, sin embargo, queda el gesto llamado Libro que no es lo pretendido sino la expresión de un deseo irresistible            

Quien escribe el Libro no vence la muerte, la duplica                       La intimidad entre los árboles y yo ha nacido no porque me reconozca en ellos, sino porque reconozco que pude haberme reconocido, es decir, éste abedul no me refleja pero su escritura bajo mis pies pudo ser la mía                       Quien entrega al infinito su vida a cambio de luz, pude haber sido yo                 Sin embargo, se replica la canción siempre esperada y recogemos los fragmentos del Libro soñado para entregarlo pulcro como una semilla de abedul en invierno

No hay una semilla en todas las Páginas en blanco               Algunos árboles solo florean un día antes de morir               A veces una sonrisa es tan hermosamente triste…tan triste                         El muchacho por cuyos ojos incendiaríamos el Libro                      La estrella que murió y fue un día                  La clave del piano desaparecida al tocarla, pero sonando en nosotros para siempre                    ¡Cuando la hoja grite véanse las cumbres!                  ¡Cuando sea el silencio duérmase muy pronto!                      Escribir con la forma de nuestro cuerpo eso que ninguna Palabra ha podido aprehender                      Intento hallar la metáfora que duplique la transparencia                   A veces las ramas se extienden hacia puertos arruinados, entonces debemos moldear el viento, y hacer que nuestros ojos recuerden un esplendor jamás recibido

LA NOCHE DIBUJA LA MAÑANA; Y EL FUTURO ESTÁ EN NOSOTROS, Y NO HAY LIBRO SIN NOSOTROS

Atardecemos en un valle de azucenas en otoño, Viviana y yo miramos el viento, ondeando las anaranjadas flores en silencio, se oye un río, hay pájaros, pero el aire hermosamente suspende al tiempo, y podemos por un instante de dioses, olvidar por qué no debíamos estar aquí, y contemplar las flores, y contemplar su colores al moverse                     Las flores son el alma de los muchachos ahogados por el cantar de las sirenas                    Escribir es olvidarse en uno para recordarse en todos                    El Libro tendrá el panorama de un paisaje asombroso donde se confundan los árboles con las flores de los árboles aceptando de ante mano que flor es la muerte de una rama que ha logrado hablar desde su sombra                     Muchachas y muchachos son ahora un valle de azucenas en otoño, luego de sumergir su alma hasta la película asfixiante de una belleza brutal e inocente                 Las sirenas como las ramas no intuyen que mirarlas con delicadeza implique un despojo de esencias de plata              

El sol será nuestro esclavo                 La luna escribirá por nosotros                        Y, ¿para qué estarse quieto entre azucenas?                               Una hoja: un árbol; así una Línea: un Libro              

Morir de observarte y vivir de estar muerto               Ser una flor es haber alcanzado tu sombra y haber oído su himno                        El Libro será un árbol de flores abiertas hacia dentro como si un sol habitase el fondo de sus Hojas                        Que cada Palabra se contemple a sí misma               Que en su autocontemplación las Palabras se extiendan como un valle                                Las sirenas cantan aunque no tenga labios, ellas como Viviana señalan cielos submarinos donde los muchachos se ahogan por florear en sus estrellas                   

El Libro no representa al mundo representa al Libro en el mundo               Inmersión del silencio de los paisajes en el silencio de quien los mira                  

Hay una estrella enamorada de mí, dispuesta a asesinarme               Obsequiar al cielo un momento del día para escucharlo                   Escribir una sombra brutal e inocente como la Primera cuando abrir los labios bastaba para doblegar al viento 


Las raíces de los árboles son negras como el sol                    El Libro será finito en cuanto a escritura e infinito en cuanto a lectura, sin embargo, el Libro final deberá leerse a sí mismo hallando comunión entre sus Páginas y el empuje de su sangre floreando en su blancura el esplendor de una playa vacía                    Un mar cubierto de nenúfares la noche de un invierno de fuego                       ¡Oh Maracaibo, Oh lago!        No hay Poemas en sí, hay sucesiones de esfuerzos, series de sangre prometidas al filo de una boca dueña de todas las horas del cielo                     Entre lo que fue y lo que está siendo hay un puente llamado futuro como amor es puente entre muerte y nacimiento               Reflejar la voluntad de vivir en el espejo de la muerte hasta que un grito abra las piernas de una cascada            

EL LIBRO RECURRE A SÍ MISMO PORQUE ESTÁ SOLO             No parpadear, no detener el remado, no detener jamás el remado               

Démosle la espalda al cielo, bajemos al corazón de nuestra memoria, quizás allí hallemos una fuente                   Imaginé que los árboles crecían hacia abajo con el mismo ímpetu que hacia arriba, entonces me dije – de ser así también hay ramas, y hojas, y flores, y las flores han de ser negras, y negras las raíces, y las hojas negras, porque al buscar un sol donde el agua tiene prohibida la entrada, evolucionarían de tal modo que una negrura reflejase el resplandor de una memoria que no poseen, el amor de una ciudad que jamás existió                      Que las raíces del Libro sean de sonido, y no de color, porque los colores son ideología y los sonidos espíritu en bruto                   


En el tronco cada anillo guarda un significado, y aunque al despertar se olvide lo sucedido, toquemos nuestro nombre, pronunciemos nuestro rostro, disfrutemos hoy éste dolor porque jamás volverá a repetirse                        Sé que mi obra será destruida, y lo acepto                      Al final el Libro será incendiado por la inquisición de mi propia incapacidad                 No miremos el paisaje, oigámoslo                  El tronco es la carretera de un puente infinito como escritura y lectura del Libro                  Las hojas son insectos detrás de tu mirada como si un sol eléctrico habitase el fondo de tus labios                       Nuestras ciudades son incompletas como la sombra de los árboles              Que cada Página participe del Libro              Que cada Hoja devuelva una porción de la luz consumida               El anillo lo dice todo de su significado pero basta que la atmosfera cambie de semblante para ver un abedul confundirse con un roble

El Libro no tendrá índice, al igual que los árboles no tendrá jerarquía, y recordemos: cada Página es puente entre sus hermanas, por lo tanto, la Primera es tan imprescindible como la Última; y la Sencilla, y la Vacía, y la Incomprensible, valen lo mismo en cuanto han aceptado quedarse con nosotros hasta el final de la película

El Libro será destruido y de su sangre nacerá un árbol en blanco para que los niños pinten, o, ¿No es ese el origen de todos los Poemas que me prometiste mostrar cuando nos conocimos?                    La primera rama del árbol podrá confundirse con las ramas del medio, así en cualquier región del Libro el Verso inicial propondrá una dimensión hasta ahora desconocida del cuerpo azul incalculable                   

La vida es el reflejo incompleto de la muerte            Morir es detenerse un día a ver el sol             ¿Por qué éste Libro me ha elegido a mí para completar su muerte?                      Me enamoro de mi asesino, abro las puertas de mi habitación, lo dejo acostarse en mi cama, dormir conmigo, vivir en mí                    Pero, cuando ambos reflejos incompletos de la muerte se entrecrucen, y se pierdan, ¿Quién abrirá sus ojos para soñar a Viviana, o qué padres se reencontrarán cuando su hijo muera a los diecisiete años en un teatro cerrado bajo la indecisión de la lluvia?

¿Cómo sería vivir ignorando la muerte, vivir con la certeza de que hay un día después de todos los días?

Todo árbol es enredadera creciendo en el abismo, por eso sus frutos son ingobernables, por eso los bosques se llaman hermanos                    Que cada Página de juzgue y se corrija a sí misma                Que cada Palabra encuentre su camino                                    Como su pronunciación fruto es futuro anudado                  El Libro será la revelación de una lengua practicada universalmente pero nunca reflexionada como los peces que nadan en la luz submarina de las estrellas                      

Crecer en el abismo                Vértebra espiral de madera atornillándose a sí misma en su evasiva altura              Tocar el mar es entrar en la muerte de todos los ríos                       Hay sol pero las nubes azulean los troncos cercanos al cauce donde Viviana escribe haikus con una varita de pino que el río al madurar borra                  El Libro recordará el sueño antes de soñarlo para celebrar el momento de escuchar su himno                  Un sonido puede considerarse música en cuanto más cerca esté del silencio            Un Libro consciente de sus límites                UN LIBRO CONSCIENTE DE SER UN LIBRO                   

Silencio, voces de Poesía como las chispas de un bosque ardiendo bajo el mar

Fruto, futuro anudado en un movimiento pesado de la lengua rígido gluglú de sílaba seca             La u sabe como agua de río               Viviana limpia sus ojos con palabras frescas

¿Quién después de andar una tarde de la mano con Viviana en un bosque de abedules no ha sentido que los árboles están de cabeza, y que si hundiera los dedos como endecasílabos labios podrían ser golpeados por la verdadera canción del verdadero río en el verdadero viento?

La urgencia del Libro jamás será la verdad, y aunque pudiera describir la otra cara del Señor de la Aurora, le bastará bañarse en una cascada con nombre de mujer

Olvidemos la historia, olvidemos los ciclos, olvidemos la sangre; olvidemos la sangre y recordemos al viento, y solo al viento              El Libro será voz donde reine el silencio, y silencio donde solo haya ruido  Toda Palabra es la sombra de su significado, de todo su significado                    Tender un puente infinito entre 2 que son 1              El silencio baila en los labios de Viviana, mientras ella sueña un incendio en la luna

El Libro no se escribe para la muerte, tampoco para la vida, se escribe para entregar-
se a ese otro Libro que anida en Él                Los árboles esperan hallar en las estrellas aquello que los montes jamás han prometido            Hacernos promesas que jamás alcanzaremos por el solo placer de imaginarlas                    La ciudad está incompleta porque ella también es una sombra             

¿Dónde se derrama todo el brillo de una noche, dónde convulsiona su música en la sangre?


 ¿Quién canta en las orillas del Papel?
Octavio Paz, Bajo tu clara sombra “Arcos”


No llueve, no hay sol, no hay nubes, no hay cielo, no hay nada                   Viviana y yo caminamos un bosque de noche envueltos con nieve                 No hay estrellas de sueño en el horizonte, no hay esferas de silencio estampadas, no hay legiones de galaxias de espuma buscando una Palabra para liberase, no hay nubes, no hay cielo, no hay nada                        El Libro será el grito blanco del tiempo inmerso en sus páginas                   Que el sonido viaje como una antorcha azul entre los ojos                     Que la antorcha consuma la Página al término de su recorrido para que el aroma de las azucenas tenga su luz en el espacio                 

Hay un cielo, hay un mar, hay una tierra y millones de árboles cubriendo el horizonte                   Hablo como si tuviese muchos años, y no los tengo, los he perdido             Que cada Página guarde la profundidad de una ciudad en un golpe de mariposas soñadas por los muertos                    Avanzar en el Libro a veces implica ir en su contra porque la ira nos permite sondear regiones del amor que de otro modo permanecerían oscuras, ilimitadas            Por no conocer el final se dirá infinito, por recordar su comienzo se dirá ordenado, pero es falso, el Libro                      

POR TU SOPLO GIRA EL TIEMPO        POR TU SOPLO EL PLANETA SE DETIENE

Hay momentos para ser prosaicos y hay otros para contar tildes, mantener ese equilibrio, o perderlo, es tarea del Libro                        Nuestra única ambición será la escritura de un Libro que sirva para nada donde se manifiesten los ojos del muchacho por quien de ser necesario incendiaríamos hasta la última Página o Palabra del Libro

Llueve, hay sol, hay nubes, hay cielo, hay vida                     Que cada Palabra traiga la primavera en su aliento               El Libro se dice, se contradice, y se desdice como si gobernado por una actividad amarilla tallara con su cuerpo la reconciliación del silencio con la música               Viviana es un río buscándome en el ojo de las aves              Como cada árbol es en sí mismo espejo del bosque, así el Libro reflejará en sus Palabras a mi prima bajo abedules respondiéndome estar embarazada del viento

Un caballo de oro dibuja su viaje en mis pupilas y una gota celeste derramada hace siglos sacia la sed de una boca sin rostro              Mayo no tiene árboles azules, pero a partir de hoy podrá tenerlos, y ésta Página que jamás fue una acacia golpeado por los vientos del verano, ahora podrá serlo, podrá serlo en este instante, podrá ser lo que ella quiera

Un barco de fuego varado bajo la lluvia en un desierto asfaltado                 Un ojo amante de estrellas que jamás han visto el mar, y no sabe, y yo sí que Andrómeda esta noche entrará en su cama y dormirá en él para que llegada la hora de decir Abril conozca íntimamente la perla que todos esperan                   Una legión de tortugas pausadas en la orilla de ésta Página porque el mar que ayer la rodeaba desapareció esta mañana, y esta mañana ha durado mil siglos              

El Libro es un gesto, una manifestación de amor encarnada             Respuesta a lo que no tiene pregunta, el Libro

Hay un cielo, hay un mar, hay una tierra y miríadas de abedules tapizan el horizonte                     El Libro es la reescritura de sí mismo                       Avanzamos en el Libro proporcionalmente a la velocidad con que nos parecemos a Él                

A partir de hoy subiré al techo de mi casa a las seis de la tarde, subiré aunque no esté en casa, o aunque mi casa no exista               Atajar la impresión sagrada del crepúsculo en las hojas de un abedul en otoño                   Que cada Página intente completar la sombra del Libro                       Que alguien sea dueño del nombre por el cual otro erróneamente le ha llamado               Viviana ama el golpe de mariposas que hace el cielo cuando desaparece recogiendo sus nubes, y es de día, y no hay sol, y no llueve, y no hay nada, tan solo viento   


Yo me celebro, y yo me canto
y todo cuanto en mío también es tuyo
pues, no hay una Página del Libro que no te pertenezca
Walt Whitman, Cantos a mí mismo “I”

Cada árbol posee una forma distinta de captar la luz, y de crecer en las tinieblas                Sin embargo, todos acaban tarde o no por someterse al fuego                  El Libro se suicida para vivir, despierta para soñarse                        Que cada Página sea un rayo de sol a medianoche                        Someterse a las llamas implica una calma que solo quien ha muerto puede alcanzar, quien ha muerto o quien sabe que algún día nacerá por primera vez y para siempre                

De noche en su isla, relámpagos rompen la cumbre de un abedul y lo devuelven a sus raíces                     El Libro no entrega lo perdido y difícilmente lo sugiere, sonríe con nuestros ojos y llora con nuestros labios                Toda hoja de árbol es el rostro de quien estuvo allí, y lo recuerda             

La sombra de un árbol no es solo el espejo de su memoria, y aunque a ella dedique todos sus anillos, también esculpe con música de soles estallando la forma como el tiempo le ha enseñado a olvidarse                       Que cada Palabra refute la esperanza de las anteriores para que el viento sea más ligero en ellas                    Que cada Página niegue al Libro para que su totalidad lo confirme                     El prado atardece, los mares se separan, la tierra vuelve a elevarse                       

Someterse al fuego, bañarse con fuego, respirar fuego, hablar, soñar, y no matarse, y no matarlo, sin consumirse             El Libro solo habla de sí mismo porque su entorno solo habla del Libro                 Así como la sombra de los árboles crece, o decrece, según la posición del sol, el aliento del Libro aumenta, o disminuye, según la voz de nuestros ojos, según la experiencia de nuestros labios             Los árboles también esculpen con su sombra su estilo de sometimiento

La humildad de la Página será la de un sol sin cielo              La violencia de la Página será la de un sol sin cielo               Un Libro que solo hable de árboles quizá termine por convertirse en uno               ¿Si pudieras ser un árbol, cualquier árbol, cuál serías?                Un abedul en llamas clavado en el desierto pidiendo en hebreo lo que destruye en alemán, pero clavado, pero infinitamente clavado, pero infinitamente en llamas                

Extender ramas para captar la mayor cantidad de rayos solares con la cabeza en los muslos de Viviana                El Libro puede ser cualquier árbol, pero solo uno, mientras ese uno se asemeje a todos, para que cada Página absorba luz con la forma de sometimiento que elija                     Someterse no es doblegarse, sino reconocer nuestros límites, donde locura y libertad se conjugan y son polos opuestos ¡Oh, fronteras del sol! ¡Oh, sangrado del viento!

Anochece, el prado adelanta su r, y la magnolia de los truenos escribe en las nubes un viaje de árboles muriendo                        Reconocer sus límites no es someterse, someterse es aceptarlos con alegría                        Que la Página sea la irrepetible mirada de Viviana, esa muchacha triste y sonriente lectora de Bashô y de Whitman a quien jamás conocí            

Cada árbol no solo posee distintas formas de captar la luz, también de disponerse, de transformarla en agua, en anillos, en viento                     Amanece, el golpe del sol comienza en nuestros ojos, despeja las tinieblas, mueve el aire y suena, suena el sol saliendo de mis labios                 

EL SOL ES EL CENTRO DEL UNIVERSO, LA TIERRA ES EL CENTRO DEL UNIVERSO,
Y EL UNIVERSO GIRA ALREDEDOR DEL LIBRO, Y YO SOY EL UNIVERSO


Inclinarse, humedecer la hierba, escuchar el viento, el giro, el año, el movimiento de los mares, el aura pulcra de las estrellas                       Otórgame ¡Oh, Página! el tiempo de tu lectura – en blanco – el segundo fulminante de tu existencia                    El tiempo del Libro no es el tiempo del mundo, éste es su sustancia, pero no su límite                  Como el árbol se somete a las estaciones, y no ellas al árbol, así el Libro con el mundo, así el viento con la sangre              Florezca oro en los labios del esclavo – dice el otoño – florezca tiempo – dice el Libro                 Te creo, te destruyo, o te destruyes, te prometo un comienzo y me alejo de ti

Que cada Página sea un siglo                         Quizá cada árbol no sea más que el reflejo simultáneo de otros en todas sus temporadas, el recuerdo encarnado, la viva imagen de su muerte, una serie de adioses imborrables y de encuentros inesperados a la luz de precipicios cruciales para el desarrollo de su canción, y que de otro modo no hubieran sido posibles                       Cada Página un himno                       Cada Palabra una letanía                   

He llegado a creer en el Libro, no como quien durante el viaje a la Mérida visita un prado de narcisos, y lo abandona, ni como aquel que triste y eternamente riega su plural muerte cotidiana al cerrar los ojos, al buscar el aire, sino como el azul de un invierno en Maracaibo, o el espejo que al romperse devolviera mis rostros multiplicados, mutilados, de libro incompleto, de páginas en fuga                     

Cuando los árboles elevan sus alas, la tierra los persigue 


No mirando nosotros los Libros que se ven, sino los que no se ven;
pues los Libros que se ven son temporales, pero los que no se ven son eternas.
San Pablo, II Corintios "4:18"

No solo el sol entrega su amor a los árboles, también estrellas, apariciones y soñadores obsequian su canción de kilómetros ardientes                           Que leer una Página equivalga a leer todo el Libro               Que una mirada absorbida en Tel Aviv se refleje en quien abre el Libro en Maracaibo, en Medellín, o en Chicago 

Las calles azulean, no hay sol, no hay estrellas, es solo el intercambio continuo de pupilas adolescentes, femeninas y muertas, llegando de su futuro, entregándome el retrato de un día que será, de un mundo que será sin mí            Que cada Palabra estalle al término de su pronunciación para que todos reciban la transferencia del fuego entre Página y Página

Cuando el Libro inscriba sobre su cuerpo la última Palabra que lo refuta por entero, entonces una sola llama será cada Página y el Libro nunca más escuchará del Libro, hasta el día donde 2 se reconozcan solo con verse al colmar con la luz de su presencia la Página que en este instante alguien está abriendo                 

Cuando sobre los árboles inciden haces de luz artificial: en vano los anillos, en vano el viento

Viviana vislumbra un paso de oboes violetas en su radio apagada               Que cada Página contenga al Libro                Que cada Palabra lo niegue o lo revele                      Las ramas buscan en el sol aquello que no recuerdan, que no fue suyo, que no escucharon, que nunca olvidan             Imprimir en las nubes la sombra de los árboles implica tener un sol en los ojos                       Entonar nuestros latidos, extendernos en su música

Todo Libro es un rayo de sol encarnado, sensible                 Un Libro que dedique su espacio de posibilidades al tiempo siempre se hallará a sí mismo incompleto, y todo libro se entrega al tiempo                        La distancia entre 2 abedules dorados es proporcional al ímpetu de su espera                 Subir al autobús cuando el sol no existe y los faroles brillan hacia dentro, subir y buscar en los asientos vacíos los ojos con los cuales soñamos al despertar

QUE POR CADA PALABRA TIEMBLE TODA LA TIERRA, TODO EL MAR Y TODO EL CIELO

El bosque nace con el árbol y muere con el árbol, pero el resplandor violeta de su aroma permanece                    Una Palabra: un Libro                    Pierdo el cuerpo en el bosque, pierdo el alma en el bosque, y suavísimamente me encuentro en el bosque, sin ayer, sin mañana, pero ahíto de un hoy irresistible                              

El Libro como la eternidad se hace más joven cada día                   

Cuando una nueva dimensión se abre, cuando cerramos los ojos de golpe bajo una cascada por el brillo desvergonzado de sus dedos, y al abrirlos, a causa del grito no gritado, nos deslumbra ¡Oh, Palmera de lino! la marea hirviente del mediodía, entendemos que podemos olvidarnos en el paso de una Página a Otra, y tal muerte nos excita, al punto de leer, letra por letra, la mística del río acerca de sus lindes    


El Libro se traiciona a sí mismo para encontrarse, o perderse, dependiendo de la distancia entre el fuego y la luna, después de todo su escritura es ya una traición                     El Libro puede abordar cualquier tema y se preocupa porque ese que eligió (o lo eligió a él) revele el sistema de todos los otros               Pongamos un invierno en la cocina                        El Libro ¿traiciona o salva al tiempo?
                        Mi mamá me mima
                        Mi papá lima la pipa
Y aunque repetirlo no cierre la herida (ni la abra) básteme una lluvia para rebobinar todas las tormentas

Que el Libro ignore su origen para que buscándolo lo invente

El Libro no destruye la estructura del tiempo, la estremece, pero no la destruye, la deja temblando, y húmeda, encima de violetas de playa                El Libro reescribe toda su experiencia, la dimensión azul de sus posibilidades, y luego reescribe esa rescritura como una furiosa vela llameando en la pupila de un huracán

Avanzamos en direcciones opuestas a nuestros objetivos, pero, ¿No es el comienzo el fin de nuestra autoexplotación autoexploración?, entonces, ¿No es igual de cierto, que en todos los puertos un cuerpo soñado nos espera para brindarnos increíbles experiencias, y llegada la hora de la despedida, sentir o no, si tenemos alma?                      

No seré exilado en otro espacio que no sea en los gritos de mi parto                      

¿A cuál infancia volveremos, si no es a aquella, donde luz & sombra no se habían separado?                    Marcharé de nuevo entre árboles que me darán la breve eternidad que gozan, y necesito, para perderme una vez más              El cuerpo del árbol es su idioma, la desesperación de su lenguaje                     El azar milagroso que une el cuerpo a su lengua de un modo inquebrantable quizá sea Poesía

Esta voz no es mía, es del Libro, quedará en Él cuando yo me vaya, en ti quedará cuando de Él te vayas, y cuando de ti vayas, y la tierra desaparezca, otras voces vendrán desde todas partes

LA TIERRA ES EL LIBRO DE LOS ÁRBOLES                     QUE CADA MONTE SEA COMO UNA PÁGINA EN BLANCO
  

El Libro sale del Libro para que la sombra de los árboles entre; al final de su pronunciación, al término de su última Palabra, el Libro ansioso espera oírse por completo, cerrar con música su herida, su corona de crepúsculos                      Como el árbol refleja al bosque, así el bosque a todos los bosques, pero, ¿quién refleja al reflejo?, ¿quién escribe su escribir? Yo
he borrado todas mis Palabras al intentar pronunciarlas

¿Cuántos ojos de Libro han quedado hinchados de una esperanza imposible de satisfacer en los alrededores de las últimas Páginas?                     Yo también he sentido esperanza, pero esperanza en la incertidumbre de ser leído por completo, de oír cada átomo de mi sangre en tus labios

Sobre el mar se refleja el viaje de las nubes, el paso de las aves                   Entre los árboles, el mar, es el más cercano al cielo, no porque lo busque, sino porque lo abarca, lo hechiza y lo confunde

Viajar en el Libro, por el Libro, y desde el Libro                   El Libro, principio y fin de toda lectura

No recibiré el Libro que esté dispuesto a escribir, sino aquel que esté dispuesto a perder               Que las Palabras pasen como el vilano en el estío de su lectura, mil años antes, o mil luego, de ser escritas; como el vilano, como una ráfaga poderosa de esporas de arcoíris rosadas                      La zona no escrita del Libro es la más ruidosa, es allí, donde los engranajes imaginarios se imantan, es allí, donde el silencio tiene prohibida la entrada porque las Palabras [allí usadas] no son de este mundo

Quizás en la semilla: el árbol, y en su follaje imprevisible: todos los colores de una primavera                   La Página en blanco no está vacía, la tierra todos los días vuelve a ser virgen como el cielo                    Si una Palabra puede ser remplazada por Otra, entonces ninguna merece ser escrita               Las Palabras, y no las Páginas, son el espíritu del Libro, y solo sorprende que existan Páginas en blanco y no vacías, y Páginas repletas de nada                   Los árboles son la actividad del bosque, Palabras infinitas de un Libro limitado, o expandiéndose en la desesperación de su sombra                        El bosque: espíritu de la tierra
 
 
Revélame, Viviana, ¿Qué fuerza expande mis facciones, y las oprime? ¿Quién es la madre de mi sonrisa, y quién el amo de mis lágrimas?